Lechones Asesinos
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Norte de Burgos y sur de Cantabria


Fecha del viaje: del 15 al 17 de Octubre de 2021

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Ruta:

  • Día 1: Desde Cotos de Monterrey hasta Briviesca, parando en Caleruega. Unos 253 Km.
  • Día 2: Desde Briviesca hasta Liérganes, en Cantabria, parando en Soto de Bureva, Tobera, puente medieval de Frias, bar-embarcadero Valle de Tobalina, San Millán de San Zadornil, Quincoces de Yuso y Mirador del nacimiento del rio Asón. Unos 201 km.
  • Día 3: Desde Liérganes hasta Cotos de Monterrey, parando en el portillo de Lunada y en Espinosa de los Monteros. Unos 339 km.

Día 1

Quedamos en la gasolinera de Cotos de Monterrey, como es habitual cuando vamos hacia el norte. Ese día, por diversas circunstancias, no conseguimos salir temprano, hasta las 5 de la tarde no salimos de allí. Para ganar tiempo, hicimos por la autovía de Burgos más distancia de la habitual, hasta Aranda de Duero, y desde allí nos desviamos por una carreterilla muy agradable de conducir, que en unos 25 km nos llevó hasta la ciudad histórica de Caleruega.

Fuimos con las motos hasta la misma plaza mayor, corazón de la villa, donde lo que más destaca es el enorme edificio del monasterio de Santo Domingo de Guzmán, inaugurado por el rey Alfonso X el Sabio en el año 1270. Santo Domingo de Guzmán nació aquí en el año 1170, y fue el fundador de la orden de los Dominicos. Sobre la casa solariega de su familia, los Guzmán, se levantó después el monasterio. En la plaza había una fantástica terraza, donde estuvimos tomando unas cervezas.

Desde Caleruega todavía nos quedaba un largo tramo hasta nuestro destino final. Aproximadamente en Covarrubias ya se nos hizo de noche. En Briviesca fuimos directos hasta el hotel, que debía estar prácticamente vacio. Estaba muy cerca de la plaza mayor. En el propio hotel, como ya era tarde, nos improvisaron una cena a base de cecina, queso, morcilla, chorizo frito, y otras maravillas castellanas. Estábamos solos en el enorme salón. Después de la cena, fuimos a tomar una copa a un garito en las proximidades.

Día 2

El desayuno estuvo igual de bien que la cena. Abajo a la izquierda, una foto de la fachada del hotel, una casona del siglo XVI realmente espectacular, posiblemente el edificio no religioso más bonito de todo Briviesca. Se puede ver a Carlos en la terraza de su habitación. A la derecha, en la cercana plaza mayor, junto a la iglesia de Santa María, dando un pequeño paseo.

Abajo a la izquierda, preparando las motos en el patio interior del hotel, donde nos dejaron meterlas. Lo bueno de haber subido tan al norte el viernes, es que la ruta del sábado empezaba ya directamente en la zona que queríamos recorrer, con carreteras bonitas desde el mismo instante en que salimos de Briviesca. Fuimos hacia el norte por un estrecha carreterilla, hasta llegar a la pequeña aldea de Soto de Bureba, a tan solo 16 km, donde hacemos una parada junto a la bonita y solitaria iglesia románica de San Andrés.

La siguiente parada fue apenas 20 km después. Seguimos ruta hacia el norte, atravesando la muralla de los montes Obarenes por un pequeño puerto muy pintoresco, hasta llegar a Tobera, donde a las afueras del pueblo hay un puente medieval con un par de ermitas que hacen un conjunto muy bonito, como podéis ver en las fotos de abajo. Desde este punto empieza la famosa ruta de las cascadas de Tobera, que atraviesa el pueblo recorriendo los diferentes saltos de agua que forma el rio. Para más información sobre esta corta ruta, podéis leer este artículo.

Y apenas un poco más allá, pasamos por el bonito pueblo medieval de Frias, donde no paramos ya que el pueblo es totalmente peatonal, y hay que dejar las motos en un aparcamiento exterior. Donde sí hicimos una parada breve fue a las afueras de Frias, junto al espectacular puente medieval, que sigue cruzando el rio Ebro desde hace casi mil años. Es uno de los mejor conservados de España, aún conserva el torreón central donde se cobraba el peaje por cruzar el puente.

Cruzamos el rio Ebro, por el puente moderno, y seguimos hacia el este, siguiendo la carretera que va pegada a la ribera norte del rio. Al poco rato, encontramos una fantástica terraza-embarcadero donde paramos a tomar las primeras cervezas del día, el embarcadero Valle de Tobalina. Un sitio estupendo junto a las aguas del rio Ebro.

La foto de arriba a la derecha es en la siguiente parada que hicimos. Desde el embarcadero, seguimos el curso del rio Ebro hasta desembocar en la A-2625, ya en la provincia de Álava. El rio ahí hace un giro hacia el sur, y nosotros seguimos hacia el norte, hasta desviarnos de nuevo hacia el oeste en Villanañe, carretera que seguimos hasta San Millán de San Zadornil, donde había un estupendo bar con terraza en un jardín de césped. No lo dudamos, y allí tomamos otras rondas de cervezas en ese lugar tan bucólico, unos 25 km después de la parada en el embarcadero.

Nuestro plan era comer unos 30 km más allá, en Quincoces de Yuso. La carretera hasta allí es muy agradable de conducir, muy campestre, como se puede ver en las fotos de abajo.

La foto de arriba a la derecha es en el restaurante Moreno, en Quincoces de Yuso, donde nos metimos cada uno una ración de cochinillo asado que estaba estupendo, de los mejores que he comido.

Después de comer, fuimos directos hasta Espinosa de los Monteros, y desde ahí hacia el norte, al pueblo de Bárcenas. Una vez dejado este pueblo atrás, la carretera se bifurca en tres ramales, cada uno de ellos lleva a Cantabria a través de un puerto de montaña. Nosotros escogimos el de más a la derecha, que sube hasta el portillo de la Sía (1240 metros de altura), ya que una vez en Cantabria pasa por la famosa cascada del nacimiento del rio Asón.

El ramal del centro es el que haríamos al día siguiente de vuelta, que sube el portillo de Lunada, sin duda uno de los puertos más espectaculares y alpinos de toda la cordillera cantábrica, y el tercero, que sube a Estacas de Trueba, nos queda para la próxima vez que vayamos por esta zona. Las fotos de abajo son de la subida al portillo de la Sía.

Y en la bajada del puerto por el lado cántabro, llegamos al mirador de la cascada del nacimiento del rio Asón, con la mala suerte de que no caía ni una gota de agua, ya que es una cascada muy estacional, y no había llovido últimamente.

Y en algo más de 50 km desde el mirador, llegamos a nuestro destino final de ese día, el monumental pueblo de Liérganes, ya prácticamente de noche. Dejamos las motos en la calle y nos instalamos en nuestro hostal. Luego, dimos un paseo por el casco histórico del pueblo, y acabamos sentándonos en una terraza donde estábamos tan bien, que acabamos cenando allí mismo. La copa nos la tomamos en un bar de copas que vimos en una de las calles empedradas del centro. Abajo podéis ver el mapa de la ruta del viernes (izquierda) y la ruta del sábado (derecha).

Día 3

Después de desayunar en el hotel, dimos un paseo por el casco histórico de Liérganes, que el día anterior habíamos visto ya de noche. Es un pueblo muy bonito, que conserva un tejido urbano de antiguas casonas de piedra y calles empedradas.

Nos pusimos en marcha, y una vez dejado Liérganes atrás, empezamos la subida al portillo de Lunada. No es un puerto de mucha altura, la cima está a 1350 metros de altura, pero es que por la cara norte, se sube desde prácticamente el nivel del mar, por lo cual resulta un puerto formidable. De hecho, en mi opinión, uno de los más espectaculares de toda la cordillera Cantábrica. Abajo podéis ver un par de fotos de la aproximación desde Liérganes, y después unas fotos sacadas desde la parte inferior, al poco de haber empezado la subida, donde podéis ver la cima del puerto en lo alto de la montaña, cubierta por nubes. Hasta allí teníamos que llegar.

Paramos varias veces durante la subida, las vistas son en todo momento espectaculares. Una cosa curiosa es la poca vegetación que tienen las laderas de la montaña, especialmente siendo ladera norte.

En la foto de arriba, atravesando las nubes en la cima del puerto. La bajada hacia el lado burgalés es menos espectacular y más corta, ya que en vez de acabar al nivel de mar, acaba mucho más alto, ya en la altura de la meseta norte. Y al acabar la bajada del puerto, llegamos al bonito pueblo de Espinosa de los Monteros, donde hicimos una parada en la plaza para tomar unas cervezas y comentar el fantástico recorrido que acabábamos de hacer.

Después de la parada en Espinosa de los Monteros, fuimos hasta Soncillo por una carretera comarcal bastante bonita, y un poco más adelante ya cogimos la N-623 que lleva directamente hasta Burgos. Paramos en esta carretera a comer en un restaurante de carretera que resultó ser bastante cutre, y ya desde Burgos, todo recto por la autovía A-1 hasta Cotos de Monterrey.


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