Cazorla
Fecha del viaje: del 26 al 28 de Abril de 2024
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Ruta:
- Día 1: Desde Madrid hasta las lagunas de Ruidera, parando en los molinos de Campo de Criptana. Unos 206 Km.
- Día 2: Desde las lagunas de Ruidera hasta Cazorla, parando en Villahermosa, Riopar Viejo, Segura de la Sierra y puerto de Las Palomas. Unos 250 km.
- Día 3: Desde Cazorla hasta Madrid, parando en Iznatoraf, Chiclana de Segura, Sierra Morena y Villanueva de los Infantes para comer. Unos 360 km.
Día 1
Este viaje era hacia el sur, así que no quedamos en nuestro sitio habitual, que es la gasolinera de Cotos de Monterrey en la A-1, sino en la gasolinera que está cerca del centro comercial Nassica, en la A-4. Allí, una vez nos juntamos todos, repartimos las camisetas que habíamos hecho por el 50 cumpleaños de Darío.
Fuimos por la autovía lo mínimo imprescindible, hasta Ocaña. Allí la abandonamos y el resto del tiempo fuimos por carreteras comarcales, pasando por Lillo y La Villa de Don Fadrique, hasta llegar a Campo de Criptana. Una vez en el pueblo, fuimos directos hasta la zona de los molinos de viento, una imagen bastante típica de esta zona manchega, y además justo al lado había un bar que nos vino al pelo, llamado "Las Musas".
Y después de las fotos, un poco de charla, cerveza y queso manchego en la fantástica terraza del bar-restaurante que hay junto a los molinos.
Salimos de allí con el sol ya poniéndose en el horizonte, poca luz quedaba ya. Teníamos planeado hacer otra parada más, pero ya era muy tarde, así que fuimos directos hasta nuestro alojamiento, el hotel Matias, a las afueras de Ruidera, que estaba a 70 km de distancia (como una hora aproximadamente) pasando por el castillo de Peñarroya, que al no haber ya luz, no tenía sentido parar. Algo más de la mitad de esa distancia ya la hicimos de noche.
El alojamiento estaba muy bien, justo al lado de la primera de las lagunas. Es un hotel fuera del nucleo urbano, muy tranquilo, donde estuvimos muy bien. Después de cenar, estuvimos tomando unas copas en la terraza. Abajo podéis ver el mapa de la ruta de ese día.
Día 2
Para el sábado habían dado lluvias por la mañana, y no se equivocó el pronóstico del tiempo esta vez. Cuando estábamos desayunando, llovía débilmente, y luego afortunadamente paró. Aprovechamos para salir, y pudimos hacer sin lluvia la carretera que va justo pegada a las lagunas, que es muy paisajística, y luego la nacional hasta Ossa de Montiel.
Lo malo fue que al poco de dejar atrás este pueblo, empezó a llover de nuevo. Al principio de forma débil, pero en breve se convirtió en un buen aguacero, y lo malo es que estábamos en una carretera en la que no había refugio ninguno hasta el siguiente pueblo, Villahermosa, para el que nos faltaban como 20 km. Tuvimos que hacer ese tramo bajo la lluvia, y al llegar a Villahermosa nos metimos en un bar junto a la gasolinera del pueblo. Allí cayeron las primeras cervezas del día mientras nos lamíamos las heridas.
La verdad es que nos mojamos bastante, así que aguantamos allí hasta que parecía que aclaraba de nuevo. Otra vez a las motos. Hicimos unos cuantos km sin lluvia, daba la impresión de que lo peor había pasado. Dejamos atrás Cañamares y Reolid, y entonces empezó otra vez a llover. Menos mal que esta vez, enseguida encontramos refugio. Antes de llegar al pueblo de Salobre, vimos un asador junto a la carretera, asador Los Olivos se llamaba, y allí paramos. Desde el hotel, 80 km habíamos hecho en total, mal íbamos. Tomamos otras cervezas mientras veíamos llover por los ventanales, y como no paraba, decidimos comer allí, aunque aún era temprano para eso.
La verdad es que comer allí fue todo un acierto. Pedimos carne a la brasa, que la hacían en un buen fuego de leña que tenían tras la barra, y estaba todo buenísimo. Con el frio que teníamos, fue como revivir de nuevo. Después de los cafés, paró de llover por fin, así que volvimos a las motos. Justo nada más dejar el restaurante empezaba la subida al pequeño puerto de Riopar, y cuando estábamos en la cima, más o menos, empezó a llover de nuevo. Continuamos un poco más hasta que llegamos al desvío de Riopar Viejo, una antigua aldea situada en lo alto de una colina. Allí teníamos otra taberna esperándonos para darnos cobijo, y casualmente coincidimos con otros moteros, aunque se fueron antes que nosotros.
Y de nuevo dejó de llover. Esta vez sí que parecía que iba más en serio, ya que incluso se empezó a ver tímidamente el sol. De nuevo a las motos, había que aprovechar. Estábamos ya muy cerca de la entrada a la sierra de Cazorla, Segura y las Villas, que teníamos que atravesar completamente de norte a sur para llegar al alojamiento que teníamos reservado. Abajo, fotos bajando desde Riopar Viejo hacia el valle.
Desde Riopar, ya estamos realmente en carreteras de montaña. Pasamos por la entrada a la cascada del nacimiento del rio Mundo, donde lamentablemente no paramos por falta de tiempo. Toda esa zona es bastante boscosa y agradable de conducir, con buen asfalto y curvas suaves. El tiempo mejora de forma definitiva, ya no solo no vuelve a llover, además las nubes se abren y sale el sol.
Al llegar a Siles, en vez de seguir por la carretera principal, cogemos la carretera de montaña que nos lleva a Segura de la Sierra, sin duda el pueblo más bonito de toda la sierra de Cazorla. Esta carretera es una auténtica carretera de montaña, con asfalto en estado regular, estrecha, y bastante revirada, y absolutamente nadie más que nosotros circulando por ella. Todo el tiempo va sumergida en un inmenso bosque de pinos, hasta que por fin vemos la silueta del pueblo de casas blancas con el castillo en su cúspide.
A partir de este pueblo, el paisaje clarea, deja de ser tan boscoso. Hacemos una parada de descanso en un recodo de la carretera, al poco de pasar Segura, en un punto con buenas vistas del pueblo.
A partir de Cortijos Nuevos, cogemos la carretera que va directa hacia el sur, bordeando el embalse de el Tranco, el auténtico corazón del parque natural de Cazorla. En ese tramo hicimos una pequeña parada al borde de la carretera.
Después de esta parada, una vez rebasado el embalse, hicimos otra parada breve para tomar una cerveza en un bar que encontramos junto a la carretera, en las proximidades del centro de visitantes de Cazorla, llamado Torre del Vinagre. A partir de aquí viene un tramo en el que, con la poca luz que ya iba quedando, vimos cantidad de corzos a los lados de la carretera.
Y el final de todo este valle lo marca la subida al puerto de Las Palomas. Al pie de esta subida hay unos cuantos alojamientos que la verdad habrian sido muy buena opción en vez de llegar hasta el pueblo de Cazorla. Arriba a la derecha y abajo, fotos en lo alto del puerto, al que llegamos aún con luz. En la foto de abajo se ve todo el valle del Guadalquivir que forma la columna vertebral del parque natural de Cazorla, y que habíamos recorrido desde su extremo norte, en Siles, hasta aquí.
Desde el mirador ya estábamos solo a 14 km de nuestro destino final del día, el pueblo de Cazorla, donde habíamos reservado en el albergue, situado en una casona señorial antigua. Antes, pasamos por La Iruela, un pueblo más pequeño que también habría sido una muy buena opción para dormir. Lo cierto es que Cazorla no nos gustó mucho, demasiado grande para nosotros, que nos suele gustar dormir en pueblos más pequeños. Aparcar las motos en el centro, en la zona de callejuelas donde está el albergue, fue complicado.
Una vez instalados, cenamos en terraza, en un restaurante de la plaza del ayuntamiento, y luego fuimos a tomar una copa en esa misma plaza, con la coindicencia que nos encontramos con los moteros con los que estuvimos en el bar de Riopar Viejo, cuando nos llovió después de comer. Abajo podéis ver, a la izquierda, el mapa total de la ruta, donde se ve el recorrido de la sierra de Cazorla, Segura y las Villas al completo, de norte a sur. A la derecha, ampliado, la carretera que recorrimos por la mañana desde el hotel, bordeando las lagunas de Ruidera, hasta el punto donde nos empezó a llover, pasado Ossa de Montiel.
Día 3
Abajo, fotos del albergue de Cazorla en el que dormimos algunos, en habitaciones dobles. Jorge y Juan prefirieron irse a un hotel en la plaza, en habitaciones individuales. La verdad es que el sitio fue caro para lo que ofrecen, el desayuno era bastante malo, pero por lo menos la vista desde la habitación era bastante buena, como podéis ver.
Nada más salir de Cazorla fuimos por una carretera comarcal muy agradable que transcurre serpenteando entre olivares hasta Santo Tomé. Un poco más adelante, en Villacarrillo, paramos a llenar depósitos, y seguimos por carretera nacional unos pocos km hasta el desvío hacia Iznatoraf, un bonito pueblo de casas blancas encaramado a una colina.
Nos metimos con las motos por unas callejuelas realmente estrechas, hasta que al pasar por un arco, salimos a una bonita plaza presidida por la iglesia, donde una fantástica terraza nos estaba esperando con los brazos abiertos. Ya teníamos una mesa preparada y todo, como si nos estuviesen esperando. Allí cayeron las primeras cervezas del día, y fue un rato muy agradable.
Despues de ese rato de descanso y risas, continuamos viaje. Hicimos unos 32 km por una carretera solitaria, camino de las estribaciones de Sierra Morena, hasta Chiclana de Segura, donde hicimos otra parada en la solitaria plaza mayor del pueblo.
La salida del pueblo era desde la misma plaza, por un túnel excavado en la roca, algo muy curioso. Nos quedaban 67 km hasta Villanueva de los Infantes, ya en Ciudad Real, el pueblo donde habíamos reservado para comer. Como una hora de camino. La ruta es bastante agradable de conducir, un entorno muy campestre salpicado de encinas, y muy solitario, apenas nos cruzamos con algún coche. Abajo, un par de fotos en una breve parada que hicimos.
Y por fin llegamos al bonito pueblo de Villanueva de los Infantes, donde murió el gran escritor Francisco de Quevedo en 1645, en el convento de Santo Domingo. Tiene una plaza que es de las más bonitas de toda la provincia, como podéis ver abajo. Comimos al lado mismo de la plaza, en un mesón castellano llamado "El Parador", donde comimos fabulosamente bien, y nos atendieron de maravilla. Un sitio al que tenemos que volver, sin duda.
Nos dimos un buen homenaje en ese mesón para terminar el viaje, sin duda la mejor comida de todas. Después, nos acercamos a la preciosa plaza mayor, que estaba justo al lado del restaurante, para hacer la última foto del viaje. Desde aquí cogimos la carretera comarcal que lleva hasta Manzanares, y a partir de ahí ya todo hasta Madrid por la autovía A-4. Abajo podéis ver la ruta de ese día, a la izquierda la total, y a la derecha una ampliación de la primera parte, hasta Chiclana de Segura.
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