Costa de Galicia
Día 3. Fecha del viaje: del 28 de Agosto al 1 de Septiembre de 2024
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Recomendaciones
- El pequeño faro de cabo Silleiro ha sido reconvertido en bar-restaurante, y es un sitio fabuloso donde tomar una cerveza en primera línea de mar.
- En las rias baixas hay varias playas con chiringuito, nosotros estuvimos en el de la playa de Tulla y el de la playa de Esteiro, ambos muy bien.
- El hórreo de Carnota es una buena parada, para ver el hórreo más grande Galicia, con casi 35 metros de largo, y construído en el siglo XVIII.
- Otra parada interesante camino del cabo de Fisterra es la cascada de Ézaro, que nosotros no vimos por falta de tiempo.
Día 3
Desayunamos en el hostal, y enseguida emprendimos la ruta. Los primeros km eran realmente agradables de conducir, por una carretera que va literalmente pegada al mar, y una ligera calima que cubre las aguas del océano a esas horas tempranas de la mañana.
Hicimos la primera parada al poco de salir, en el monasterio de Oia, que está junto al mar. Este monasterio tuvo sus orígenes en el siglo XII, aunque también tiene elementos góticos y barrocos. Es una imagen bastante bonita y nada habitual, ver un edificio como éste justo a orillas del mar.
Llegando ya al cabo Silleiro, donde la costa se dobla para formar la entrada a la ria de Vigo, hay un pequeño faro que estuvo mucho tiempo abandonado y hoy ha sido reconvertido en un bar-restaurante con bastante encanto. Qué mejor sitio para tomar la primeras cervezas del día junto al mar.
Desde allí fuimos hasta Baiona, donde no nos metimos, y enseguida cogimos la autopista, necesaria para cruzar la ría de Vigo por el enorme puente de Rande. Se inauguró en 1981 y en su momento fue uno de los puentes atirantados más largos del mundo.
Justo bajo el puente tuvo lugar la famosa Batalla de Rande en 1702, durante la Guerra de Sucesión Española. En ese enfrentamiento una flota anglo-holandesa atacó a los barcos españoles y franceses cargados con riquezas procedentes de América. La leyenda habla de tesoros hundidos en el fondo de la ría, lo que ha alimentado historias de buscadores durante siglos.
Una vez cruzado el puente, nos salimos de la autopista para meternos en la península del Morrazo, donde ya por carreteras comarcales fuimos hasta la playa de Tulla, en la cara norte del Morrazo, ya en la ria de Pontevedra. En esa playa, estuvimos un rato en su chiringuito, al mismo borde de la arena.
Pasamos un buen rato en ese chiringuito, daban ganas de bañarse en la playa. Desde allí fuimos bordeando la ria de Pontevedra hasta llegar a la ciudad, en el fondo de la ria, y pasarla. Al poco, paramos en el bonito pueblo de Combarro, en el lado norte de la ria, para comer. Este tramo desde la playa de Tulla a Combarro, unos 32 km, fue el rato que más calor pasamos en la moto en todo el viaje. Abajo un par de fotos de Combarro.
Después de comer, el plan inicial era ir por carreteras comarcales hacia la ria de Arousa y hacer una parada en el bonito pueblo de Cambados, pero si queríamos llegar a la puesta de sol en Finisterre... era demasiado.
Así que no tuvimos más remedio que coger un tramo de autovía hasta Padrón, y luego ya por carreteras comarcales hasta Noia, al final de la ría de Muros. Desde allí, fuimos bordeando por la costa la ría de Muros hasta llegar a la playa de Esteiro, donde hicimos una parada en su chiringuito. Alguno incluso se dio un remojón, porque la verdad es que hacía calor.
Este tramo es bastante bonito para recorrerlo en moto, ya que la carretera va junto a la costa, y en todo momento está el mar a la vista. En unos 30 km desde Esteiro, hicimos otra breve parada en Carnota, para visitar su hórreo, que es el más grande de Galicia y está en un entorno muy bucólico.
Y desde aquí ya directos hasta el faro de Fisterra, que aún está a 43 km de distancia por una carretera muy bonita, con vistas al mar en bastantes tramos. Pasamos por la desembocadura del rio Xallas, donde se forma la cascada de Ézaro, que tiene una buena terraza donde tomar una cerveza, pero ya no teníamos tiempo para otra parada. Y por fin llegamos hasta el faro, con el tiempo justo para ver la puesta de sol mientras tomamos una cerveza.
Es un sitio en el que se junta bastante gente, pero al ir en moto, pudimos aparcar al final del todo, al lado del faro. Si vas en coche, te tocará caminar desde más abajo. Mucha gente se pone entre las rocas para ver la puesta de sol, pero increíblemente, casi nadie se pone en la terraza del bar, donde hay unas vistas increíbles y te puedes tomar unas cervezas mientras disfrutas del espectáculo.
Nos quedamos allí hasta que el sol se escondió del todo, y entonces emprendimos viaje hacia el lugar donde íbamos a dormir, la aldea de Lires, a sólo 16 km del faro. Fuimos ya de noche por unas carreterillas bastante estrechas y completamente a oscuras, rodeadas de campos y bosque. La casa-hotel donde íbamos a dormir estaba muy bien, dejamos las motos en el pequeño patio de su parte delantera, como podéis ver en la foto de abajo, y fuimos a cenar al único bar que estaba abierto en el pueblo, donde cenamos muy bien en terraza, y luego tomamos una copa allí mismo.
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