Lechones Asesinos
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La Rioja


Fecha del viaje: del 5 al 7 de Mayo de 2023

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Ruta:

  • Día 1: Desde Madrid hasta Molinos de Duero, parando en Ayllón y Ucero. Unos 212 km desde Cotos de Monterrey.
  • Día 2: Desde Molinos de Duero hasta Laguardia, parando en el puerto de las lagunas de Neila, Pineda de la Sierra, Zorraquín, Ezcaray y Balcón de la Rioja. Unos 216 km.
  • Día 3: Desde Laguardia hasta Madrid, parando en Venta Goyo (valle del Najerilla), puertos de Montenegro y Santa Inés, Molinos de Duero y Calatañazor. Unos 307 km hasta Cotos de Monterrery.

Día 1

Como siempre que el viaje es hacia el norte, quedamos en la gasolinera de Cotos de Monterrey, a las 16:30. Una vez estuvimos todos, seguimos la autovía de Burgos, la A-1, hasta pasado el puerto de Somosierra, momento en que nos desviamos hacia Riaza y seguimos esa carretera nacional hasta el bonito pueblo de Ayllón.

Esta carretera desde la A-1 es una carretera ancha, con algunas curvas y buen asfalto y paisaje, sobre todo hacia la derecha, donde tenemos el cordal de la sierra de Ayllón, con el Pico del Lobo como su cima principal. Extensos robledales cubren toda la zona. Al llegar a Ayllón, pasamos bajo el arco que da entrada al casco histórico y llegamos a la maravillosa plaza mayor, donde dejamos las motos y cogemos sitio en la terraza de siempre, ya que Ayllón suele ser la primera parada cuando viajamos hacia el nor-este.

Como podéis ver, Ayllón es un sitio ideal para hacer una parada en la ruta. Desde aquí cogimos la carretera que va a Maderuelo, y que durante un tramo bordea el embalse que está a sus pies. Este es otro lugar fantástico para hacer una parada, otro de los pueblos más bonitos de Segovia (tierra donde hay unos cuantos). En algunos viajes hacemos la primera parada en Ayllón, y en otros aquí en Maderuelo, vamos alternando.

Desde Maderuelo cogemos la comarcal que va a Langa de Duero, y desde allí, en vez de coger la autovía que va hacia Soria y seguirla hasta Burgo de Osma, para subir entonces hacia Ucero (sería la opción más rápida, pero también la más aburrida), nosotros seguimos por esas comarcales olvidadas de la mano de Dios, hacia Bocigas de Perales.

Desde allí hay una ruta más o menos paralela a la autovía, pero por estrechas comarcales que atraviesan un paisaje campestre y solitario, salpicado por pequeños pueblecitos donde el hecho de que pasen ocho motos seguidas es todo un acontecimiento. Y por esa relajante y olvidada ruta, llegamos a Ucero, la puerta del parque natural del Rio Lobos.

En Ucero hicimos otra parada en un bar junto a la carretera. No nos entretuvimos mucho, porque desde Ucero empieza una carretera muy paisajística que sube un pequeño puerto de montaña, ya dentro del parque natural del Rio Lobos, y queríamos hacerlo con luz.

Arriba, vista de Ucero, de donde habíamos salido, y su castillo, al fondo del valle. La foto está sacada desde la subida a ese pequeño puerto, camino a San Leonardo de Yague, donde llegamos ya casi de noche. Desde allí ya sólo nos quedaban unos 35 km hasta el bonito y montañés pueblo de Molinos de Duero, donde íbamos a dormir.

Nuestro alojamiento en Molinos de Duero fue el hostal Rio Duero, una bonita casona de piedra situada en la plaza del pueblo, donde podíamos dejar las motos justo en la puerta. Una vez instalados, estuvimos en la terraza tomando unas cervezas, y luego pasamos al interior para cenar. Para tomar la copa volvimos a salir a la terraza, que hacía una noche estupenda. Sin duda, Molinos de Duero es un pueblo perfecto para pasar noche, ya que es un pueblo pequeño pero muy monumental, tranquilo, y tiene un alojamiento bonito, con buen servicio, y bien de precio.

Arriba, el mapa de la ruta que habíamos hecho esa tarde desde Cotos de Monterrey hasta Molinos de Duero.

Día 2

Desayunamos en el hostal y emprendimos viaje. Abajo, un par de fotos en Molinos de Duero antes de partir.

Nuestro primer destino del día eran las lagunas de Neila, a 40 km de distancia. Fuimos hasta Quintanar de la Sierra, y desde ahí por una estrecha carretera de montaña, hasta que se acabó la carretera y una barrera impedía continuar, aunque aún faltaba un poco para las lagunas, como uno o dos km. No pudimos verlas, pero al menos arriba del todo había un mirador desde donde había una fantástica vista de todo lo que habíamos subido. Un espectacular puerto de montaña para empezar el día, y el más alto que subiremos en todo el viaje (1878 metros de altura).

Desde ese mirador, emprendimos la bajada por la ladera norte, hacia Huerta de Arriba. La carretera es muy pintoresca, no hay tráfico alguno y tienes la sensación de que estás completamente perdido en mitad de la nada. Es una carretera muy estrecha que va continuamente serpenteando entre un espeso bosque de pinos.

Desde Huerta de Arriba cogimos una carreterilla muy chula que entra brevemente en La Rioja y acaba en otra comarcal de más entidad que nos lleva a Barbadillo de Herreros y de allí, ya hacia el norte, a Pineda de la Sierra, bonito pueblo serrano donde hacemos una parada para tomar unas cervezas y unas raciones, que ya es la hora del aperitivo.

Desde aquí hicimos 50 km seguidos hasta Zorraquín, donde comimos y tomamos otra ronda de botellines mientras esperábamos mesa. Este tramo de carretera fue también muy paisajístico, como todo lo que llevábamos desde que salimos de Molinos de Duero. Primero contorneamos el embalse del Arlanzón, y después por una carretera de montaña que nos introdujo en La Rioja por el pequeño puerto de Pradilla, que hace de frontera. Aquí la vegetación dominante ya no son pinos, sino robles y hayas, como podéis ver en la foto de abajo. Y bajando ese puerto por el lado riojano, paramos en el restaurante El Yedro, en Zorraquín, de donde son las otras dos fotos.

Después de comer, en apenas 1 km o dos llegamos a Ezcaray, el pueblo más grande de la zona. Está situado junto al rio Oja, y justo al lado del rio hay un parque muy agradable al que llegamos por un bonito puente medieval, donde paramos a echar una siestecita de media hora.

Ya con energías renovadas después de la siesta, tiramos hacia el norte, hasta Santo Domingo de la Calzada. El paisaje, una vez que salimos de Ezcaray, pierde mucho. Hasta Santo Domingo es una larguísima recta bastante aburrida, los bosques y montañas han desaparecido.

Cruzamos Santo Domingo sin detenernos, y seguimos por un paisaje igual de pobre hasta Labastida, bonito pueblo ya en la provincia de Álava, pero parece que no podemos entrar al centro con las motos, así que continuamos por una carretera muy bonita (otra vez vuelve la montaña) que cruza los montes Obarenes por un pequeño puerto hasta llegar al pueblo de Peñacerrada, y de aquí vuelta hacia el sur, atravesando de nuevo estos montes por otro puerto paralelo al anterior, en el que hay un mirador muy chulo llamado "El balcón de La Rioja", donde hacemos una parada.

Desde este mirador se contemplaba toda la llanura de La Rioja alavesa. Allí abajo estaba nuestro destino final de ese día, el monumental pueblo de Laguardia, a sólo 11 km de donde estábamos. Emprendimos viaje, y en 10 minutos estábamos en Laguardia, y era de día aún, algo extraño en nuestros viajes, llegar con luz al destino final.

Nuestro hostal está en el casco histórico de Laguardia, frente a la iglesia de Santa María de los reyes, en una plaza muy bonita. Hasta allí fuimos con las motos, como podéis ver en las fotos de abajo, pero estaba prohibido aparcar allí, así que las llevamos al garaje que tiene el hostal, en la parte exterior de la muralla. Abajo a la izquierda se puede ver la puerta de la muralla por la que entramos. En la foto de abajo a la derecha, donde se ven las sombrillas blancas, ese es nuestro hostal.

Una vez instalados y con las motos en el garaje, dimos una vuelta por el pueblo. Miramos varios sitios para cenar, pero al final acabamos cenando en el restaurante del propio hostal, donde nos atendieron muy bien. Abajo podéis ver un mapa de la ruta de ese día.

Día 3

Como es habitual, después de desayunar dimos un paseo por el pueblo antes de abandonar el lugar y emprender la ruta del día. Laguardia tiene un casco histórico muy bien conservado, y merece la pena ese paseo.

Arriba a la derecha, ya saliendo del pueblo por la misma puerta por la que entramos el día anterior, pero esta vez sin las motos. Las teníamos en el garaje justo al otro lado de la muralla. Desde Laguardia fuimos hasta Nájera, unos 25 km, atravesando paisajes de viñedos, principalmente. En uno de esos viñedos hicimos una parada breve para sacar una foto.

La carretera que va desde Nájera hacia el sur por el valle del rio Najerilla es una carretera muy típica para ir en moto, no es raro cruzarse con otros moteros. Al principio es un poco sosa, pero ya desde antes de llegar a Anguiano, se convierte en una carretera de montaña con curvas bien trazadas y perfecto asfalto, que va adaptándose al recorrido serpenteante del rio. El paisaje es muy verde, con laderas escarpadas a ambos lados llenas de vegetación, y si encima hace sol, como era el caso, pues es perfecta para hacer en moto.

Disfrutamos mucho este tramo, como todas las veces que hemos venido por aquí. Paramos en Venta Goyo, un bar de carretera en el que ya hemos parado más veces, y tienen muy buena cecina, en el desvio a Viniegra de Abajo. Al lado hay también una pequeña gasolinera, la única en todo este recorrido.

Aunque sea ya domingo, no quiere decir que el viaje esté acabado, aún nos quedaba un pedazo de puerto por subir, posiblemente el más espectacular de toda La Rioja, el puerto de Santa Inés. Desde la misma Venta Goyo hay un pequeño desvio que te saca de la ruta principal, hacia Viniegra de Abajo primero y Viniegra de arriba después, en una larga y espectacular subida que acaba en el puerto de Montenegro primero (1591 metros), y el de Santa Inés después (1754 metros).

Esta carretera es tremendamente espectacular y super recomendable para hacerla en moto, unos paisajes de alta montaña, con laderas pobladas de robledales y hayedos que en otoño tienen que estar espectaculares. Las vistas son mejores en el puerto de Montenegro, aun siendo algo más bajo que el de Santa Inés.

La cima del puerto de Santa Inés hace de frontera entre La Rioja y Soria, y desde allí en apenas 21 km de bajada nos plantamos en el lugar donde empezó todo, Molinos de Duero. Parece que fue hace varios días que salimos de allí, pero en realidad fue el día anterior. Hicimos una parada en este bonito pueblo en una fantástica terraza con césped donde nos tomamos unas cervezas muy a gusto.

Desde aquí reservamos para comer en Calatañazor, precioso pueblo también que está a sólo 31 km de Molinos de Duero. La ruta más directa son 27 km en realidad, pero dimos un pequeño rodeo para pasar por una carreterilla que atraviesa el sabinar de Calatañazor, un bosque protegido. La vista del pueblo llegando por esta carretera es muy bonita, con su muralla señoreando en la cima del cerro.

Ya en Calatañazor. La verdad es que teníamos hambre ya, y más sabiendo que nos esperaba un buen mesón castellano. Este pueblo es muy bonito, sus calles medievales están muy bien conservadas, y es como viajar en el tiempo. Entramos con las motos hasta la parte superior del pueblo y las fuimos aparcando a los lados de la calle.

Y después de una comilona por todo lo alto, como es habitual, ya entramos en modo "vuelta a casa". Cogimos la N-110 que va desde Soria hasta Segovia y nos lleva directamente hasta la autovía de Burgos A-1, y de ahí, cada uno para su casa. Abajo podéis ver un mapa de la ruta de ese día.


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