Lechones Asesinos
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Matarraña y Ruta del Silencio


Fecha del viaje: del 9 al 11 de Mayo de 2025

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Ruta:

  • Día 1: Desde La Selva del Camp, en Tarragona, hasta Morella, en Castellón, parando en Scaladei, Gratallops, Miravet, Horta de Sant Joan, Valderrobres y salto de la Portellada. Unos 260 km.
  • Día 2: Desde Morella, en Castellón, hasta Deltebre, en Tarragona, parando en Mirambel, varios miradores en la Ruta del Silencio, y Venta la Pintada para comer. Unos 283 km.
  • Día 3: Desde Deltebre hasta La Selva del Camp, donde dejamos las motos y vuelta a casa en el AVE. Unos 81 km.

Día 1

Este viaje era un tanto especial, distinto a los demás viajes que solíamos hacer en primavera u otoño. Por un lado, nos habíamos cogido el viernes de vacaciones para alargarlo un poco más, en vez de salir al mediodía como otras veces. Por otro, debido a determinadas circunstancias, habíamos llevado las motos en furgoneta hasta Tarragona, y nosotros cogimos el AVE a las 7:30 de la mañana, de manera que a las 10:00 ya estábamos en Tarragona, y las motos nos estaban esperando allí. Es la primera vez que hemos hecho algo así, fue un tanto raro empezar un viaje en moto yendo con el casco a la estación de AVE de Atocha.

Fue cogerlas, parar a llenar depósitos, y empezar a recorrer las agradables carreteras del Priorat, que en plena primavera está realmente bonito. Nuestra primera parada fue en el pequeño pueblo de Scala Dei, levantado al lado de la cartuja, que fue la primera de España. Ahora tiene varias bodegas de vino de la denominación de origen del Priorat. Por estas carreteras pasamos muchas zonas de viñedos, como podéis ver en las fotos de abajo.

Antes de ir a la plaza de Scala Dei a tomar las primeras cervezas, nos acercamos con las motos a la cartuja, que está a un par de km del pueblo por una carreterilla muy pintoresca. Se puede visitar, pero nosotros solo la vimos desde fuera. Una cartuja es un monasterio de la orden de los cartujos, fundada por San Bruno de Colonia en 1084 en Francia, y ésta de Scala Dei fue la primera que se fundó en España, en el año 1194.

Y después del corto paseo a la cartuja, dejamos las motos y tomamos asiento en la terraza que hay en la plaza del pueblo, que es un sitio tremendamente agradable. Sin duda, el mejor sitio posible para la primera parada de este viaje. Yo a esta foto de abajo le llamo "felicidad".

Desde aquí seguimos recorriendo las divertidas y paisajísticas carreteras del Priorat hasta el pueblo de Gratallops, donde hicimos otra parada. Abajo podéis ver unas fotos de cómo son éstas carreteras, ideales para una ruta en moto.

Volvimos a parar en poco tiempo, tan solo 13 km más allá, en el restaurante de carretera La Cassola, en Gratallops, donde tomamos otra ronda de cervezas, ya que en el resto de la ruta hasta Miravet no parecía que hubiese ningún sitio mejor donde parar.

Desde aquí ya no volvimos a parar hasta Miravet, a 32 km de distancia. La ruta más corta es por la nacional N-420, pero fuimos por la comarcal T-732, que es un poco más largo pero mucho más paisajístico.

Una vez en Miravet, lo primero fue tomar unas cervezas en una terraza junto al rio Ebro. Miravet es un pueblo muy bonito, y esta terraza sin duda el mejor sitio donde disfrutarlo, justo al lado del Ebro, que en este punto parece más bien el rio Amazonas por la cantidad de agua que lleva. Las fotos desde el famoso mirador del embarcadero las dejamos para más tarde, ya que se nos echaba encima la hora que habíamos reservado para comer en El Molí de Xim, un fantástico restaurante de Miravet. Abajo a la izquierda, tomando unas cervezas con mucho relax junto al Ebro, y a la derecha, ya comiendo en el El Molí de Xim.

Comimos realmente bien en ese restaurante, muy recomendable. Un poco de tertulia con el café y el pacharán, y nos acercamos al mirador más famoso de Miravet, desde donde se ve el casco histórico del pueblo trepando por la ladera del risco, hasta el castillo medieval que lo culmina arriba del todo, y desde donde parece que todo ese conjunto flota sobre las aguas del Ebro, que visto desde allí parece un mar. No hay más que acercarse al rio, donde estuvimos antes tomando unas cervezas, y veréis rápidamente el antiguo embarcadero desde donde se tiene esa vista.

En esta foto de arriba, se ve junto a la hilera de casas, una fila de árboles que es donde, baso su sombra, está la terraza en la que estuvimos antes de comer. Y a apenas 3 minutos de ese embarcadero con esas vistas tan magníficas, aguas abajo del rio, hay una "atracción" realmente original y divertida, que es la última barca de paso del rio que aún funciona en el Ebro. Pensábamos que igual estaría cerrada por la cantidad de agua que traía, pero no, estaba abierta, así que no nos lo pensamos dos veces, y subimos las motos a la barca.

Fue algo realmente divertido, durante unos minutos es como si hubiésemos ido con las motos lejos, muy lejos, y estuvésemos cruzando el Amazonas, el Mississippi o el mismísimo rio Congo en África.

Al llegar a la otra orilla, fuimos por la carretera C-12 paralela al rio, hasta que volvimos a cruzarlo, esta vez por un puente, para meternos de nuevo por las carreteras comarcales que tanto nos gustan, la N-230b y la T-333, hasta llegar al desvío a Horta de Sant Joan. En total, 41 km desde el paso de barca. Horta de Sant Joan es un pueblo bonito, con una plaza mayor muy monumental, así que nos metimos con las motos para echar un vistazo. Abajo podéis ver una foto del pueblo, sacada poco antes de llegar, en una explanada junto a la carretera en la que paramos.

La foto de arriba a la derecha, está sacada desde el mismo sitio que la de Horta de Sant Joan, pero hacia el lado contrario, donde se veían unos riscos calizos bastante espectaculares. Entramos en el pueblo, y no paramos hasta llegar a la bonita plaza, donde sacamos unas fotos.

De haber habido alguna taberna allí mismo, sin duda habríamos entrado, pero decidimos parar más adelante en otro pueblo aún más espectacular por el que íbamos a pasar. Abajo podéis ver unas fotos en la bonita plaza de Horta de Sant Joan.

Después de esta breve parada, volvemos 2 o 3 km sobre nuestros pasos a retomar la comarcal T-333, que al pasar la frontera con Aragón se convierte en la A-231. Entramos en el parque natural de los puertos, en la comarca del Matarraña, llamada así por el rio que la atraviesa.

En apenas 19 km desde Horta de Sant Joan, llegamos a Valderrobres, quizá el pueblo más espectacular de toda la zona. Al llegar al pueblo, en vez de cruzar el rio Matarraña por el puente para vehículos, nos metemos de lleno en el pueblo, atravesando su casco histórico por lo que sería su calle mayor, una estrecha calle de un solo sentido llamada calle de Santiago Hernández Ruíz. Es una calle muy bonita y merece mucho la pena hacerlo de esta manera.

Por este calle llegamos a la zona más bonita de Valderrobres, la plaza de España, rodeada de edificios monumentales, pero donde difícilmente podemos parar 9 motos. Salimos por el arco de entrada al pueblo, que en realidad para vehículos es sólo de salida y atravesamos el puente medieval sobre el rio, como podéis ver en la imagen de abajo.

Nada más cruzar ese puente, nos metemos hacia la derecha, donde hay una explanada con una terraza perfecta para ese momento, con bonitas vistas sobre el puente medieval y la fachada del pueblo que da hacia el rio, como podéis ver en las fotos de abajo. No es de extrañar que a esta zona con tanta densidad de pueblos medievales se le llame la "Toscana española".

Esa terraza de Valderrobres fue un sitio ideal para hacer una parada. Tienen buenos torreznos, y las vistas hacia el puente medieval y el pueblo son fantásticas. Aun nos quedaba luz suficiente para hacer una parada más, y fue una de las mejores del día. A tan sólo 8 km de allí, por la carretera comarcal que va a Rafales, encontraremos un pequeño desvio por una pista de tierra, hacia la izquierda, hacia el salto de la Portellada.

Se trata de una cascada muy pintoresca, y para llegar a ella hay que ir por una pista de tierra y grava alrededor de 3 o 4 km. Es apta para ir con coches o con motos, nosotros fuimos sin problema, como podéis ver en la foto de abajo a la izquierda. La hora, ya con el sol casi poniéndose, era perfecta, porque no había nadie, solo nosotros. Este es un sitio turístico, que si vais en las horas centrales del día, podéis encontrar bastante gente.

Y esta vez si, el día ya tocaba a su fin. Había sido muy intenso, con un montón de paradas y sitios increíbles vistos, desde que cogimos el AVE en Madrid a las 7:30 de la mañana. Todavía teníamos 50 km por recorrer hasta el fantástico lugar donde íbamos a dormir, el pueblo de Morella, coronado por su espectacular castillo. Abajo podéis ver una foto del momento de llegada, con la luz justa para verlo ya iluminado. La estampa es tan bonita que paramos un minuto solo para hacer una foto.

Nos acercamos hasta la puerta principal de la muralla, que se ve claramente en la foto de arriba, pero resulta que la entrada de vehículos está restringida a residentes, así que tuvimos que dejar las motos en un aparcamiento que está al lado, a la derecha de la puerta de la muralla (que también se puede ver en la foto) y entrar andando con las mochilas. Nuestro hotel, el rey Don Jaime, estaba muy cerca de la muralla, así que fue un corto y agradable paseo. Una vez instalados, salimos a cenar, lo cual acabamos haciéndolo en la misma plaza donde estaba el hotel.

Aquí podéis ver la ruta total que hicimos ese primer día:

Día 2

A la mañana siguiente, antes de desayunar algunos de nosotros dimos un paseo por el casco histórico de Morella, subiendo hasta la iglesia de Santa María la Mayor, en la parte superior del pueblo. Abajo a la izquierda, el hotel rey Don Jaime en el que nos alojábamos.

Arriba a la izquierda, una de las puertas de la muralla. Abajo, en la plaza frente a la enorme iglesia de Santa María la Mayor, gótica del siglo XIII y XIV, cuando la villa fue reconquistada a los musulmanes. Es sin duda el monumento más espectacular de esta ciudad.

Arriba a la derecha, ya desayunados, cogimos nuestros bártulos y fuimos a buscar las motos, que estaban en el aparcamiento al pie de la muralla. Salimos por la misma puerta monumental por la que entramos la noche anterior. Como las dejamos ya tarde, y las recogimos pronto por la mañana, no hubo que sacar ticket de aparcamiento.

Empezamos la ruta del día, que no iba a desmerecer nada a la del día anterior, ya que íbamos a recorrer la famosa ruta motera llamada "ruta del silencio". Fuimos hacia el oeste, siempre por carreteras comarcales, buscando el límite con la provincia de Teruel. Nada más entrar en Aragón, hicimos la primera parada del día en Mirambel, a 34 km de Morella, un pueblo muy bonito y solitario, que tenía una terraza perfecta para nosotros.

Y después de las cervezas, un paseo por el pueblo, que estaba totalmente desierto. Es un pueblo pequeño, y se recorre rápido. El bar en el que estuvimos debe ser el único del pueblo, porque no vimos otro. Llegamos hasta la plaza de la iglesia y allí dimos la vuelta.

Y desde allí fuimos hasta otro pueblo también muy bonito, Cantavieja, a sólo 13 km de distancia. Este es mucho más bullicioso que Mirambel, quizá porque es la entrada a la ruta del silencio, y se ve mucha moto ir de un lado a otro. Aquí no paramos, ya que la zona histórica es peatonal, y habíamos parado 10 minutos atrás. Lo que si hicimos fue llenar depósitos en la gasolinera que hay a las afueras del pueblo. Es la última hasta el final de la ruta del silencio.

Por esta carretera pasan pocos coches, pero unas cuantas motos. Es una ruta muy agradable de conducir, con paisajes amplios, sin llegar a ser montañosos. Hay pocos pueblos en la ruta, gran parte de la ruta transcurre por solitarias carreteras campestres. Quizá uno de los más representativos sea Villarluengo, que aparece en las fotos de abajo.

Pasado Villarluengo, viene una zona de bastantes curvas que atraviesa el valle del rio Pitarque. Justo donde está el pequeño puente que cruza este rio, hay un desvio hacia el pueblo del mismo nombre, que está a unos 3 km aproximadamente. Muchos moteros se pasan este desvio y siguen por la principal. No dejéis de meteros por aquí, se trata de seguir esta carreterilla unos 3 km y luego volver a la principal por el mismo camino.

Es un tramo realmente espectacular, con unos cuantos túneles cavados directamente en la roca, como podéis ver en las fotos de abajo. En Pitarque hay un bar donde tomar una cerveza, o se puede tomar, como hicimos nosotros, una vez de vuelta en la carretera principal, en el hotel "La Trucha" que está al borde de la carretera.

Nada más dejar esos túneles atrás y volver a la carretera principal, paramos en el hotel "la trucha" a tomar unas cervezas. Después, nada más dejar atrás el hotel hay otro túnel excavado en la roca que podéis ver abajo.

Y al poco, se pasa por una especie de pequeño puerto de montaña, desde donde hay buenas vistas de una curiosa formación geológica llamada "los órganos de Montoro".

Seguimos haciendo la ruta hacia el norte, y en Ejulve hicimos una parada breve para tomar otra cerveza, en un bar junto a la carretera. Ya estábamos muy cerca del final de la ruta (o el principio, según por donde la empieces), indicada por la escultura de un corzo, como podéis ver en las fotos de abajo.

Ya pasado Ejulve, cuando la carretera de la ruta del silencio desemboca en la N-420, dando por terminada la ruta, hay un restaurante de carretera llamado Venta La Pintada que es perfecto para comer. Allí paramos, y nos metimos un buen menú del día, contundente, sencillo y a buen precio.

Se nos había hecho tarde ya, y había que subir el ritmo o se nos haría de noche antes de llegar a Deltebre, donde teníamos la casa para dormir. Desde el mismo restaurante cogimos la comarcal TE-41 hacia Castellote, y luego a Zorita del Maestrazgo, Morella, Vinarós y Deltebre. Lo malo fue que a la altura de Zorita nos empezó a llover, y tuvimos que parar en una gasolinera a ponernos la ropa de agua. Nos llovió hasta llegar a la costa, en Vinarós, luego ya nos dio un respiro hasta Deltebre. Abajo, un par de fotos junto al puente que cruza el Ebro allí, justo donde más agua lleva, muy cerca de su desembocadura.

Fue un gustazo llegar a la casa, poder darnos una ducha, y tomar unas cervezas bien frias, antes de disfrutar de la cena que nos habían preparado

Y esta fue la ruta de ese segundo día:

Día 3

El tercer día hubo poca moto. Después de desayunar fuimos con las motos hasta La Selva del Camp, donde teníamos que dejar las motos para que nos las llevasen a Madrid, comimos en casa de unos amigos, y luego nos llevaron a la estación del AVE para la vuelta a casa.


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