Montes Universales
Fecha del viaje: del 26 al 28 de Octubre de 2025
Puedes ver la página inicial con todos los artículos de nuestros viajes en moto aquí.
Ruta:
- Día 1: Desde Madrid hasta Cañamares, parando en Horche y Priego. Unos 173 Km. desde Madrid
- Día 2: Desde Cañamares, en Cuenca, hasta Mora de Rubielos, en Teruel, parando en el Ventano del Diablo, Uña, Guadalaviar, Griegos y castillo de Peracense. Unos 263 km.
- Día 3: Desde Mora de Rubielos hasta Madrid, parando en Riodeva y Salinas del Manzano, y en Tarancón para comer. Unos 348 km.
Día 1
Este viaje era hacia el este, así que en esta ocasión el sitio de quedada general fue la plaza de Horche, un pueblo cerca de Guadalajara, donde hay un bar en el que ya hemos estado en alguna que otra ocasión. Los primeros en llegar fueron Darío y Carlos, y cuando por fin nos juntamos todos, un poco más tarde de lo planeado, nos tomamos una última ronda todos juntos.
Al poco de dejar Horche, antes de llegar a Sacedón, paramos a llenar los depósitos, y ya no quedaba apenas luz, tan solo el brillante resplandor que indicaba que el día estaba a punto de acabar.
Hicimos la siguiente parada en Priego, ya en la Serranía de Cuenca, a 90 km de Horche por una buena carretera, al menos hasta el desvio a falta de unos 10 km. Este último tramo, por una carretera comarcal más revirada, lo hicimos ya completamente de noche hasta llegar a Priego, donde paramos a tomar una cerveza en la plaza del ayuntamiento. Ya estábamos muy cerca, a solo 7 km, de nuestro destino final, Cañamares.
Cuando tocó coger las motos otra vez, hacía ya bastante frio, pero por suerte estábamos a solo diez minutos de Cañamares, donde teníamos el hostal reservado. Cañamares es un pueblo pequeño en la Serranía de Cuenca, sus calles estaban vacías y silenciosas cuando llegamos. Después de instalarnos, fuimos dando un paseo hasta las proximidades de la plaza, donde estaba el que debía ser el único restaurante abierto. Allí cenamos, y después tomamos una copa antes de ir a dormir. Abajo, nuestras motos aparcadas junto al hostal, y el mapa de la ruta de ese día desde Horche.
Día 2
Desayunamos en el mismo bar en que cenamos la noche anterior, no había otro sitio, en nuestro hostal no servían comidas. Después, nos pusimos en marcha hacia la primera parada del día, el Ventano del Diablo, situado a 40 km de distancia. Ya desde el primer momento del día la carretera es bastante agradable de conducir, con buen asfalto, muy solitaria y un paisaje muy campestre en todo momento, como podéis ver en las fotos de abajo.
Y llegamos al ventano, que es una formación geológica en forma de cueva sobre el desfiladero del rio Júcar, con unas vistas impresionantes y muy aéreas de la zona. Además, ahora en otoño está más espectacular aún.
Después de un rato disfrutando de estas vistas, nos pusimos en ruta de nuevo. No tardaríamos mucho en parar, apenas unos 15 km más adelante, en el pueblo de Uña. La carretera que lleva hasta allí es muy divertida, ruteando por esa zona montañosa cubierta de bosques de pinos y encinas. En Uña, al borde de la carretera hay un mesón donde no pudimos evitar detenernos para la primera cerveza del día. Además, el pueblo está junto a una laguna formada por una presa natural de toba que ha ido construyendo el propio carbonato cálcico que lleva disuelto el agua, formando una pequeña cascada al rebasar el agua ese muro natural.
Desde aquí seguimos la ruta bordeando el embalse de La Toba y llegamos hasta Tragacete, con intención de llenar los depósitos en la gasolinera del pueblo, que es la única en bastantes km a la redonda. Menuda sorpresa nos pegamos cuando vimos que había una cola de un montón de moteros para hacer lo mismo, teníamos por lo menos media hora de espera.
Realmente, el único que tenía necesidad real de llenar era yo (la vieja Honda Shadow tiene muy poca autonomía), así que decidimos hacer un trasvase de gasolina de un par de litros desde el depósito de un compañero, cosa que hicimos en 5 minutos, y así pudimos seguir viaje hacia el puerto de El Cubillo. En la subida al puerto hicimos una parada breve.
La cima de este puerto hace de frontera entre Cuenca y Teruel. En la bajada por el lado aragonés, llegamos a un cruce, donde si tiramos a la derecha llegaremos a Albarracín. Esta ruta ya la conocemos de viajes anteriores. Vamos en esta ocasión hacia la izquierda, y llegamos a Guadalaviar.
Este tramo, en plenos Montes Universales aragoneses, es especialmente bonito para hacer en moto, por una carreterilla muy estrecha, y muy solitaria, que se mimetiza completamente con el exuberante bosque de pinos que atraviesa. En Guadalaviar hicimos la segunda parada del día, en el bar-tienda-para-todo que tenía el pueblo.
Y desde allí teníamos solo 10 km al sitio que habíamos reservado para comer, la Cabaña de la Muela, en lo alto del puerto de Muela de San Juan, que se sube desde el siguiente pueblo, Griegos. Este pueblo, además, tiene fama de ser el pueblo más frio de España en Verano.
El pueblo es el segundo a más altura de toda España, ya que está a 1604 metros (el resturante donde comimos, a 1796 metros). En el mes de Julio, que es el más caluroso allí, su temperatura mínima es de 10 grados, y la máxima de 24. Aquí no necesitan aire acondicionado. Y la temperatura media anual está entre 7 y 8 grados...
Arriba, un par de fotos en el mirador al pueblo de Griegos que hay en la terraza del restaurante donde comimos. Es un restaurante pequeño, hay que reservar, y se come realmente bien, totalmente recomendado. También es una buena parada para una cerveza si pasáis por aquí en otros horarios. Y desde allí, en unos 23 km, llegamos a Orihuela del Tremedal, donde paramos a llenar depósitos. La carretera hasta Orihuela es también bastante bonita, con un paisaje muy similar al que traíamos hasta ahora. La carretera termina en el restaurante donde comimos, así que tuvimos que bajar el puerto por donde habíamos subido hasta Griegos.
Arriba a la derecha, foto desde la gasolinera de Orihuela. Y desde aquí volvimos a parar en 30 km, en el mirador que hay justo antes de llegar al castillo de Peracense. En este tramo nos empezó a llover débilmente y aprovechamos a ponernos la ropa de agua. Este castillo es muy espectacular, ya que está construído con una piedra arenisca muy rojiza, aprovechando unos riscos que afloran en ese terreno elevado.
Ya no quedaba mucha luz, asi que desde aquí pusimos rumbo directo hasta nuestro destino final de ese día, Mora de Rubielos. En vez de hacer ese tramo por la autovía A-23 que pasa por Teruel, lo hicimos por la carretera comarcal que pasa por Alfambra y Cedrillas, que siempre es más agradable y tranquila de conducir. Eran 7 km más que por autovía, para un total de 106 km. Llegamos a Mora de Rubielos ya de noche, dándonos la bienvenida la mole iluminada de su castillo.
Fuimos directamente a la plaza, donde estaba el alojamiento que habíamos reservado, el hotel Jaime I, en plena plaza mayor. Por suerte, tenían un garaje donde pudimos meter las motos. Una vez instalados, fuimos a la cercana plaza de la iglesia, donde hay una fantástica terraza al pie de la enorme colegiata de Santa María. Allí estuvimos un buen rato tomando unas cervezas, e incluso acabamos cenando en ese mismo sitio, pero ya en el interior.
Después de la cena, a base de raciones y más cerveza, estuvimos en otra terraza cercana a la plaza mayor tomando una copa, y a partir de medianoche vimos un poco un espectáculo que habían montado en la misma plaza, que estaba toda vallada y donde habían soltado un toro con un par de antorchas. No estuvimos mucho, enseguida nos fuimos a dormir.
Día 3
Juan madrugó y salió antes que nosotros ya que él volvía a su casa en Barcelona. Los demás disfrutamos de un fantástico desayuno en el hotel, que la verdad es que estuvo muy bien. Antes de dejar el pueblo, dimos un pequeño paseo, pasando por la plaza de la iglesia donde estuvimos la noche anterior, ahora con luz, y subiendo un poco más hasta el castillo, el cual rodeamos para alargar un poco el paseo. Mora de Rubielos es un pueblo bastante bonito.
En la foto de abajo a la izquierda, nuestro hotel, el Jaime I, a la izquierda del ayuntamiento, y en la foto de al lado, visto desde el otro lado del arco, camino de la plaza de la iglesia. En la foto de la plaza, aun se ven las vallas que habían instalado para cerrar completamente la plaza durante la suelta del toro.
Nos acercamos al garaje a por las motos, que estaba justo detrás de la plaza mayor, y emprendimos la ruta del día. No empezó bien la cosa, ya que salimos con lluvia débil. Paramos en La Puebla de Valverde a llenar depósitos, y seguía lloviendo. A partir de aquí fuimos por una carretera bastante montañosa, la sierra de Javalambre. Una pena el tiempo, que no nos dejó disfrutar de esa carretera. Por fin, al llegar a Riodeva, dejó de llover, y aprovechamos para hacer la primera parada del día en este pequeño pueblo perdido en mitad de la montaña. Había un único bar, y por suerte estaba abierto, así que no nos lo pensamos.
Desde aquí ya no volvió a llover más, incluso acabó saliendo el sol. Aun disfrutamos de unos km más de carretera de montaña hasta desembocar en la N-420 que va directa a Cuenca, ya a partir de ese momento la conducción se vuelve más aburrida. Hicimos otra parada más antes de llegar a Cuenca en Salinas del Manzano, que tiene un bar muy chulo justo al lado de la carretera, en una plaza donde se pueden dejar bien las motos.
Y ya hasta Madrid solo hicimos una parada más, para comer, en Tarancón, y desde allí ya nos separamos en varios grupos, cada uno a su casa.
Volver a Inicio