Lechones Asesinos
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Viaje a los Alpes


Día 6, desde Brig a Hospental, en Suiza. Fecha del viaje: del 18 al 31 de agosto de 2008

Puedes ver la página inicial con todos los artículos de este viaje motero a los Alpes aquí.

Puedes ver el artículo de la quinta etapa de este viaje, de Chamonix a Brig, aquí.

Recomendaciones

  • El balneario de Brigerbad es una pasada, un perfecto momento de relax en el viaje. Además, no suele haber mucha gente y se está muy bien.
  • No tardéis mucho en ir a ver el glaciar del Rhone en el Furkapass, cada año queda menos hielo que el anterior, y a no tardar mucho habrá desaparecido del todo.

Día 6

Si el día anterior nos habíamos cogido la mañana de descanso de la moto para subir al teleférico de la Aiguille du Midi, este día íbamos a hacer lo mismo, pero para un plan muy distinto. Ibamos a pasar la mañana en el balneario termal de Brigerbad, muy cerca de Brig.

Tiene una serie de piscinas con aguas termales, y lo más divertido de todo, un tobogán acuático que al parecer es (o era al menos en esa época) el más largo de Europa, con 182 metros de longitud. Eso había que probarlo... Abajo a la izquierda, disfrutando de una cerveza durante la mañana que pasamos allí, el resto de las fotos, disfrutando de las piscinas y el tobogán.

Es una pasada de sitio, lo pasamos fenomenal. Estos momentos sirven para cargar las pilas y luego volver a coger las motos con más ganas. Fijáos que es un lugar con poca afluencia, nada que ver con los parques acuáticos de España. Nos tiramos por el tobogán no se cuantas veces, y nunca hubo que esperar cola, era subir y tirarte. Tienen también una zona interior más tipo "spa" en la cual es obligatorio el gorro de baño, pero nosotros estuvimos todo el tiempo en la parte exterior.

Acabamos comiendo en el restaurante que tienen allí, y después nos pusimos en marcha. Nos quedaba por delante una tarde trepidante, en la que teníamos que remontar la parte alta del valle del Ródano hasta llegar al mismo nacimiento del rio, en el deshielo del glaciar del Rhone. Este es uno de los pocos sitios de los Alpes en que se puede llegar por carretera casi hasta un glaciar. Un par de días después estaríamos en otro de esos sitios, esta vez en Austria.

Al poco de dejar Brig atrás tuvimos que parar a ponernos la ropa de agua, ya que empezó a llover débilmente, cosa increíble después de la mañana de buen tiempo que habíamos tenido. Fue el único momento de los catorce días del viaje que nos llovió algo.

Arriba a la derecha, la subida al Furkapass, la parte final del valle del Ródano, cuya cima está a nada menos que 2429 metros de altura. Ese rio que se ve caer por la parte izquierda de la foto es el Ródano, y todo ese lecho de piedra por donde cae el agua estuvo ocupado por la inmensa masa de hielo del glaciar hasta bien entrado el siglo XX.

Subimos por esas empinadas rampas hasta llegar a la casona que se ve en la foto, el hotel Belvedere. En una de las curvas más espectaculares del Furkapass se alza el Hotel Belvedere, un mítico edificio Belle Époque inaugurado en 1882 frente al glaciar del Ródano. Durante décadas fue una de las paradas más legendarias de los Alpes suizos, inmortalizada incluso por James Bond en Goldfinger.

En esa época de finales del siglo XIX y principios del XX debió ser algo fascinante pasar aquí la noche, en los magníficos años de la "Belle Epoque", con la enorme masa de hielo del glaciar pasando justo al lado de las paredes del hotel. Cuando fuimos nosotros aún estaba abierto, y de hecho nos tomamos una cerveza allí. Luego, cerró en el año 2015, y desde entonces permanece cerrado, siendo uno de los edificios más extraños y melancólicos de toda Suiza.

Abajo podéis ver como estaba el glaciar en 1910 (izquierda) y en 1982 (derecha), que todavía conservaba bastante hielo. Hoy no es ni la sombra de lo que fue. Para ver el glaciar hay que pasar por taquilla, en una tienda de recuerdos que hay al lado del hotel, y caminar por un sendero hasta un mirador, en total un paseo de menos de 10 minutos desde donde dejamos las motos. En la foto de arriba a la derecha podéis ver el comienzo de ese sendero.

Y una vez que dais ese corto paseo, llegaréis a un mirador desde donde tendréis unas vistas como las que podéis ver en las fotos de abajo. Bueno, esto fue en 2008, seguramente hoy día el glaciar se haya retirado aún más. Parece increíble que por la mañana estuviésemos en una piscina a pleno sol, y por la tarde junto a un glaciar con la ropa de agua puesta.

Como se puede ver en las fotos de arriba, no es ni la sombra de lo que fue, comparado con las fotos antiguas. Arriba a la izquierda, el nacimiento del Ródano de las aguas de deshielo del frente del glaciar.

Todavía guarda una sorpresa más este lugar, y es que en la entrada que sacas para ir a este mirador, está incluida la entrada a la famosa cueva de hielo del glaciar. Hay que bajar por un sendero desde el mirador, y llegas a la entrada de una cueva que todos los años excavan en el hielo del glaciar. Cada año hay que andar más para llegar a la entrada de la cueva. Es de un azul realmente hipnotizante.

Y una vez acabado el paseo hasta la cueva, vuelta a las motos. La verdad es que apetecía mucho una cerveza, y más en un lugar mítico como éste. Abajo a la derecha, la vista de todo el valle del Ródano desde el Belvedere. Resulta increible pensar que hace solo 100 años, todo el valle estaba ocupado por una enorme lengua glaciar que llegaba hasta abajo.

Cuando salimos de tomar la cerveza ya quedaba poca luz, así que bajamos el puerto por el otro lado, y buscamos alojamiento en uno de los primeros pueblos que encontramos en la ruta, Hospental. Un pueblo pequeño pero chulo, donde nos alojamos en el mejor hotel (y el más caro) de todo el viaje.

Eso fue debido a que a la mañana siguiente, muy temprano, era la final de baloncesto de los juegos olímpicos de 2008 entre España y EEUU, y en este hotel nos dijeron que allí podríamos verla. En otras pensiones más baratas que preguntamos antes, no tenían televisión.


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