Viaje a los Alpes
Día 10, desde el lago Bled, en Eslovenia, a Rovinj, en Croacia. Fecha del viaje: del 18 al 31 de agosto de 2008
Puedes ver la página inicial con todos los artículos de este viaje motero a los Alpes aquí.
Puedes ver el artículo de la novena etapa de este viaje, de Mauthen al lago Bled, aquí.
Recomendaciones
- La cueva de Škocjan nos gustó mucho, pero es un sitio en el solo puedes parar si tienes unas dos horas y media disponibles de tiempo, ya que es una visita larga, y guiada. Otro sitio muy fotogénico, en el que ya no paramos por falta de tiempo, es el castillo de Predjama, edificado en el interior de un hueco gigante en una pared rocosa.
- Liubliana es una ciudad pequeña y bonita, que puede ser un fantástico lugar para pasar una noche.
Día 10
Los Alpes ya se habían acabado... la misión estaba completada, los habíamos recorrido al completo desde el extremo oeste, en Francia, a su extremo oriental, en Eslovenia. Antes de emprender la ruta de vuelta a casa, aún nos quedaba un día más de alejarnos, ya que queríamos terminar este viaje durmiendo junto al mar, en Croacia.
De esta manera, desde el lago Bled pusimos rumbo a Liubliana, la bonita capital de Eslovenia, donde hicimos una parada para tomar una cerveza y dar un paseo. Fuimos con las motos hasta el mismo centro histórico, y las dejamos junto a una fantástica terraza sombreada a la orilla del rio Ljubljanica, que atraviesa el centro de la ciudad. Las fotos de abajo son de nuestra parada en Liubliana.
Y después de esta larga parada, en unos 78 km volvimos a hacer otra parada larga, esta vez para visitar la famosa cueva de Škocjan, una de las cuevas más impresionantes del mundo, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1986.
Lo mejor de esta cueva no son sus formaciones de estalagtitas, sino el tamaño brutal que tiene el interior de la cueva. De hecho, más que una cueva, parece un auténtico mundo interior, como si estuviésemos en los palacios bajo la montaña que los enanos excavaban en el mundo de "El señor de los anillos". Incluso tiene un auténtico cañón excavado por un rio que corre por su fondo, muy abajo. Lo malo es que no dejan sacar fotos en el interior, las fotos que pongo aquí la he sacado de internet.
Dejamos las motos junto a la recepción de visitantes. La visita es guiada, en grupo, y tenemos que esperar un poco a que llegue el guía. Nosotros no hicimos reserva previa ni nada, pero claro, esto fue en el 2008, no se ahora si será necesario. Hay que hacer una aproximación caminando hasta la cueva, en ese paseo sí se pueden hacer fotos. El recorrido total, entre el paseo inicial de aproximación y luego dentro de la cueva, es de unos 3 km, y se tarda como hora y media. Abajo, fotos en esa aproximación, que es un paseo muy agradable por un entorno muy bonito.
Y las fotos de abajo, que están sacadas de internet, con lo mejor de la visita, el recorrido por ese inmenso mundo subterráneo. El punto más espectacular es un puente que cruza el cañón del rio, a una altura de 45 metros sobre el fondo.
Esta enorme cueva es inmensa, tanto el suelo como el techo quedan realmente lejos, y es facil sentirnos como si fuésemos los protagonistas de "Viaje al centro de la Tierra". Si esta cueva es grande, imaginaos como debe ser la Miao Room, en China, o la Sarawak Chamber en Malasia, que tienen un volumen como cinco veces mayor, pero no son visitables de forma turística. Que esté preparada para el turismo, esta es posiblemente la mayor del mundo.
Fijáos arriba a la izquierda, el rio que ha tallado todo esto, que discurre por el fondo de la cueva. Desde la cueva ya estábamos cerca de la frontera con Croacia, donde hicimos una parada breve.
Y desde la frontera, por una carretera comarcal de buen asfalto, con un paisaje muy agradable y muy mediterráneo, fuimos hasta Rovinj, nuestro destino final. Seguramente el pueblo más bonito de toda la península de Istria, y el punto más alejado de casa al que llegamos en este viaje. Cogimos una habitación en un hostal a las afueras del pueblo (el interior es peatonal) y después de instalarnos, nos acercamos con las motos hasta lo más cerca que pudimos llegar .
Dimos un paseo por el interior de Rovinj, llegando hasta la iglesia y su campanario, en la parte más alta de la ciudad. Junto a la iglesia hay un bar con terraza muy chulo, mirando al mar (totalmente oscuro a esas horas) donde se estaba muy bien y nos tomamos unas cervezas antes de irnos a nuestro "sobe" a dormir. Al día siguiente empezaba la vuelta a casa, que había que hacerla en 4 días (habíamos tardado diez días en llegar hasta aquí).
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