Pirineos
Día 1, de Villaviciosa a Olite. Fecha del viaje: del 12 al 16 de Julio de 2023
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Recomendaciones
- Como siempre, Ayllón es parada casi obligada cuando viajamos hacia el nor-este. Es un pueblo muy monumental, en el que aún se puede entrar con las motos hasta su plaza mayor, en la cual hay varias terrazas fantásticas para beber y/o comer algo.
- El hostal La Atalaya, en la plaza principal y más bonita de Olite, es una opción perfecta sino te llega para dormir en el magnífico parador nacional (si te llega, ni lo dudes, al parador, ubicado en el mismo palacio de los reyes de Navarra).
- Eso sí, y éste sí que es un buen consejo. Si vas a dormir en el parador, asegurate de que sea en una de las habitaciones que están en el palacio antiguo, no en el anexo de nueva construcción. Si no puede ser así, es mejor que vayas al hostal.
Día 1
En esta ocasión íbamos solo tres lechones a este viaje, así que quedamos en Villaviciosa de Odón lo más pronto que pudimos, sobre las 15:00, ya que teníamos que dormir en Olite, Navarra, esa noche. Fuimos por autovía hasta pasado el puerto de Somosierra, en la A-1, donde nos desviamos por la N-110 hacia Riaza, e hicimos la primera parada algo más adelante, en el bonito pueblo de Ayllón.
Ya habíamos estado aquí hacía poco, en el mes de Mayo, al comienzo del viaje a La Rioja. Repetimos la ceremonia, y nos tomamos las primeras cervezas del viaje en la terraza de la plaza mayor.
Desde aquí seguimos por la N-110, que luego se convierte en autovía, hasta Soria. Pasado Soria, lo más rápido es ir por la N-122 que va a Tarazona, pero nosotros nos metimos por unas carreteras comarcales que van más o menos paralelas a esa nacional, y que es mucho más relajante y gratificante para la vista, ya que son carreterillas muy campestres que atraviesan pequeños pueblos perdidos por los que casi nunca pasa nadie que no sea de allí.
De esta manera llegamos a Narros, un pueblo muy pequeño, con una especie de bar-tienda-club social en su bonita plaza, donde estuvimos tomando unas cervezas. El relax es total en estos pueblos perdidos. Al principio estábamos solos, luego aparecieron unas señoras que se juntan aquí por las tardes a jugar su partida de cartas. Una apacible y tranquila tarde de verano, y aquí más que en ningún otro lugar.
Y de aquí ya no hubo tiempo para más paradas, nos habíamos entretenido mucho y aún estábamos a unos 125 km de nuestro destino. Llegamos a Olite con las últimas luces del día ya. El centro histórico es de acceso restringido, así que tuvimos que dejar las motos en la calle justo por la parte de fuera de la muralla, e ir caminando hasta el hostal, que estaba situado en la plaza del castillo de los reyes de Navarra, justo enfrente del parador nacional.
Abajo a la izquierda, justo después de dejar las motos, entrando en la zona amurallada de Olite. A la derecha, la vista que teníamos desde nuestra habitación en el hostal La Atalaya, la fachada principal del parador nacional, en la plaza de los Teobaldos.
Abajo, otra foto sacada desde nuestra habitación triple. La verdad es que el hostal estaba muy bien situado, un sitio muy recomendable y a bien precio para dormir en Olite. Salimos a cenar, y después como es tradición, una copa en terraza, en este caso en la plaza del ayuntamiento.
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